“Gris”

Aunque en estos días es imposible que una boda sea en blanco y negro, ésta lo es. Sé que es difícil de creer, pero no es una forma de hablar. No se trata de que los novios sean más o menos vulgares o feos; al contrario, la novia es guapísima y su recién adquirido marido es de esos tíos a los que todo les va bien, hacen gimnasia a primera hora de la mañana, la vida les sonríe y ellos le corresponden : tienen un buen trabajo, un futuro prometedor, un coche grande con un motor de tres mil caballos respetuoso con el medio ambiente, ipod, ipad, iphone, hoy mujer, mañana amante y todo lo que se os ocurra … todo un tío vamos. A mí, me gusta más la novia.

Pero no nos detengamos demasiado en cómo son los novios porque nada tiene que ver con ellos.  Ni tampoco con sus padres : son dos personas realmente buenas, que me han pagado una pasta por el reportaje fotográfico y de vídeo, con dos copias para cada invitado que podrán conseguir conectándose gratuitamente con mi página web, (que os facilito abajo, junto a la firma, si os quedan ganas).

¡Con lo que yo le gustaba a la madre de ella! Se deshacía en elogios : lo bien que encuadro, la fantasía que derrocho, qué fundidos, qué ocurrencias … y todo cogiéndome del brazo en cuanto podía. ¡Pobre mujer! Ni a ella podré convencer de que las fotos en blanco y negro son una ocurrencia genial de su admirado y bien pagado fotógrafo.

Lo del blanco y negro es literal : todas, absolutamente todas las fotos son en blanco y negro. ¡Y es que el ordenador se tenía que joder hoy! Era la boda que me abría las puertas de esa sociedad estupenda donde los novios, ordenadamente, se casan dos o tres veces en una sola vida, celebrando cada boda como si fuera la primera, ¡y la última, por supuesto!

Son esas bodas en las que los padres tienen más invitados que los novios; donde los vestidos rojos no son sólo rojos, sino que se matizan con ilustres apellidos : rojo sangre, rojo fresa, o rojo rojo; los padres son más atractivos que sus hijos y las mujeres al paso de los años se vuelven cada vez más rubias. Bodas que se celebran en jardines de muchos verdes. Con un sol para la ocasión, que luce sin hacer sudar y que resalta los brillos de los vestidos de las mujeres, de mil colores, haciendo protagonista al vestido blanco de la novia y a su collar de perlas, al que los hombres miran, mientras dan cuenta de esos puros grandes, con vitolas de oros viejos o rojas …  bueno, rojas bermellón.

Mi ordenador, como yo, es gris. Por dentro y por fuera. Y hoy se ha comido, además de todos esos colores, parte de mi futuro.

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